sábado, 9 de noviembre de 2013

Hablando de paciencia...

Una semana productiva, mucho trabajo, pero aún así me dí tiempo de combinar dos de las cosas que mas disfruto, cocinar y pasar una linda velada con mi mejor amiga. Hace tanto que no la pasaba así de bien, me sentí yo misma de nuevo.
 Estos días he tratado de llevarme la vida con mas calma, poniendo a prueba mi paciencia e intentando comprender que no tengo que ser perfecta ni cargar el peso del mundo sobre mis hombros.
Tengo que confiar en mis capacidades sin estresarme tanto porque a final de cuentas todo sale bien.
En cuanto a ti, también intento ser paciente, comprender que toma tiempo hacerse a la idea de que el capítulo se cerro y que el hecho de que no me quieras más, no significa que en su momento no fuera cierto.
Para una persona obsesiva como yo esto no es fácil, pero como escuché una vez "cuando le pides paciencia a Dios no te la manda a montones, sino que te da oportunidades de ponerla a prueba".
Y vaya que lo intento, cada vez que quiero escribirte o llamarte o preguntar por ti, es una prueba más.
Hoy estuve pensando en que ya se acerca la navidad y en que me gustaría hacerte un regalo, pero no se como lo tomarías y tampoco como hacertelo llegar, y pues si me acercara a ti por esto pensarías que es un pretexto.
También he estado pensando si algún día me atreveré a mostrarte estas cartas y los dibujos que he hecho.
Estos días han sido de mucho pensar y me doy cuenta que tal vez lo que mas extraño es a mi amigo, aquel con quien podía hablar de cualquier cosa.
Conforme te fui conociendo dejé de pensar en ti como el hombre atractivo solamente, la intimidad que tu y yo compartimos fue más profunda que lo físico o lo sexual, a mi me da igual si ese aspecto no se dió porque eres mucho más que eso y hubiera podido manejar la distancia y darte tu espacio y tu tiempo si te hubieras atrevido a intentarlo.
Las cosas no resultaron como yo lo deseaba porque para esto se necesitan dos, sin embargo espero que algún día podamos ser amigos y compartir anécdotas divertidas y porque no, al fin tener esa tarde de cine, sushi y karaoke de la que platicamos alguna vez.

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