No lo pude evitar, después de varios días caí en la tentación de buscarte, es que pudo más el deseo de saber de ti que mi orgullo.
Tal vez esto fue lo último que faltaba para poder cerrar el círculo y despedirme de ti.
Que triste que ahora ya ni siquiera me respondas, no esperaba un te quiero ni que las cosas fueran como antes, simplemente quería saber que estás bien.
Todo esto me lleva a pensar que para ti soy una molestia, como el mosquito que no deja dormir. Que no quieres tener ningún contacto conmigo y que lo mejor es dejarte ir y recuperar mis noches y mis días, ya no ocuparás mis sueños, ni mis pensamientos, pero te llevas contigo un pedacito de mi alma y de mi corazón.
Este mundo es muy pequeño y se que aunque estamos en lados opuestos, algún día nos volveremos a ver. Espero que para entonces ambos habremos encontrado lo que buscamos y aprendido las lecciones que la vida nos puso en el camino y que entonces seremos capaz de vernos y hablarnos con afecto, con respeto por el cariño que un día sentimos y ¿Por que no? Tal vez hasta darnos un abrazo.
El quererte ha sido una experiencia que marca un antes y después, la primera vez que amo con madurez (aunque no lo parezca), ahora veo que nadie me había despertado un sentimiento tan puro.
Eres un gran hombre y me quedo con eso, con tu sonrisa y con tu mirada, con la ternura que descubrí y la admiración por tu mente brillante y con el respeto por tus ideales.
Ti voglio bene caro mio!
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