Un día normal como cualquier otro, cada vez se hace más dificil levantarse cuando la cama está tan calientita.
Unas cuantas tazas de café y una pastilla de felicidad y empiezo a funcionar. Un ritmo un poco lento, cosa que agradezco después de la agitación de las últimas semanas. Hasta tiempo de leer... Por cierto un libro que me va gustando y que habla de lo que siempre me dicen y me digo, afrontar los miedos y seguir adelante, espero tener los pantalones suficientes para no dejarlo solo en el papel.
He aprendido a poner cara de felicidad y creo que de tanto ensayarla ya se está volviendo real, es como eso de que te repites tanto algo que terminas por creerlo.
Ante los demás ya estoy bien, no lloro ni te extraño, es más ya casi ni te pienso... Si supieran que te sueño cada noche, que si bien es cierto estoy mejor, creo que aún no me atrevo a dejarte en el pasado. Me pregunto si algún día me atreveré a borrarte de mi vida o si seguiré siendo una espectadora a la distancia.
Intento seguir con mi vida, hasta he empezado a socializar, me divierto con amigos y hago cosas que antes me apasionaban y que ahora simplemente disfruto. El problema es que después de ti, ningún hombre es lo suficientemente inteligente, ni divertido, ni guapo, ni me entiende sin palabras y acepta mis manías.
Extraño tantas cosas de ti, pero anoche me di cuenta que la ausencia de tus ronquidos es lo que provoca mi insomnio!
Hace ya tres semanas que no lloro, día con día solo queda el vacío en el estómago que refleja el vacío que siento en el alma.
Cada día me veo mas guapa y más feliz dice la gente, que volví a nacer o me quité diez años de encima, que irradio felicidad y que mi sonrisa contagia! No cabe duda que no me conocen bien. Que no entienden que entre mas bien me veo es que peor estoy? Solo tu llegaste a ver un poco a través de esa fachada de la misma manera que yo veía en el fondo de tus ojos lo que nadie más ha llegado a percibir.
Como cada día la vida sigue y así cada vez te extraño menos...
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