Hoy te escribo para agradecerte por todo lo que aportaste a mi vida, porque al conocerte a ti me ayudaste a entenderme a mí.
Fueron 4 meses, que para muchos significan poco, pero para algunos cuantos que aman con todo el corazón significan mucho.
No debo estar triste, por el contrario debo estar feliz de haberte encontrado, soy muy afortunada de haber compartido parte de mi trayecto contigo, no todos tenemos la oportunidad de experimentar algo así y cuando ocurre hay que apreciarlo.
Hay quienes pasan años al lado de alguien a quien nunca llegan a querer con todo su ser, mientras que pocos somos los que en un momento vivimos la eternidad del amor.
Hasta el día de hoy creía que habías dejado un vacío en mi vida pero ahora veo que no, por el contrario, me llenaste de experiencias y de bonitos recuerdos y hoy que ya no estás sigues estando, porque gracias a ti hoy me siento más completa, más mujer, porque supe lo que es vivir y no simplemente pasar de largo por este mundo, porque soy capaz de sentir y de arriesgar.
No se si yo aporté algo a tu vida, pero tu fuiste un gran maestro, aunque esto no es de extrañar, siempre supe que lo serías, personas como tu siempre dejan huella.
Gracias por enseñarme a conocer mis fortalezas y mis debilidades, por dejarme ver en el espejo de mi alma gemela, tan iguales y tan diferentes, tan lejanos y tan cerca.
Eres la casualidad mas bella de mi vida y el riesgo que nunca me arrepentiré de haber corrido.
Hoy intento dejarte ir, no significa que te olvíde, porque tu eres inolvidable, solo significa aceptar tu decisión, que ya no formo parte de tu camino y que te bajaste de mi tren. Espero que en tu nueva ruta encuentres la paz y el amor que te mereces, que también aprendas y valores los dones que Dios te dio y que vivas intensamente, pero sobre todo que seas feliz.
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