sábado, 1 de marzo de 2014

Hasta cuando...

Meses sin escribir pero sigo pensando en ti.
Dando vueltas en circulos, esperando que un día cambie el guión que yo misma me escribo.
Hay momentos en que me odio por quererte y por dejar que el último trozo de mi dignidad se convierta en una mancha que ni yo alcanzo a distinguir.
Después de intentar olvidarte sin resultado, hice lo que sabía no tenía que hacer, buscarte y decirte que te extraño, que te quiero y que me haces falta. Tu respuesta fue a la vez un chispazo de alegría acompañado de un piquete de dolor.
La vida sigue y veo que tu seguiste con la tuya como si yo nunca hubiera pasado por ella, como el desconocido con quien cruzas una mirada en el día y por la noche ni te acuerdas.
Vuelves a ignorarme, me respondes ocasionalmente pero con una frialdad que lastima.
Tal vez soy masoquista pero me hace feliz saber de ti, aunque solo sea de esta manera. Emociones contradictorias, soy feliz por ti, pero no tanto por mi, porque no estás a mi lado, porque no me quieres, porque nunca me quisiste. Si lo hubieras hecho no me habrías olvidado de la noche a la mañana.
Se que un día tarde o temprano tendremos que hablar frente a frente y le pidoma Dios que ese día me de fuerza para mantenerme en pie, para conservar la calma y no llorar o arrojarme a tus brazos, para hacerme a la idea que me seguiras ignorando y para aparentar que no me duele, que no me importa.
Son casi 6 meses, ya me tendría que acostumbrar a tu ausencia, pero ni un solo día dejo de pensar en ti, sigo aferrada a tu recuerdo, abrazando con nostalgia el aire, la fantasía, llorandole a una fotografía y extrañando tu voz.

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